El sábado fui a la Puerta del Sol para ver la manifestación contra el estatuto catalán y vi una pequeña pelea entre un hombre a favor del estatuto y otra hombre obviamente en contra. Es evidente que este asunto es muy emocional para algunas personas. Lo que me chocó fue la edad de la mayoría de los manifestantes: en general la gente que estaban en la manifestación eran viejos. Estoy acostumbrado a ver la juventud haciendo esas cosas.
En la mayoria de las ciudades grandes que he visitado, los ciudadanos suelen a moverse con bastante urgencia, pero he notado que este no es el caso en Madrid. Cuando estoy caminando en la calle o en el metro, siempre estoy detrás de una persona que anda lentísimo y me enojo tanto porque esta persona no se da cuenta que hay personas que tienen prisa y cosas para hacer (como yo). La cantidad de gente así en una ciudad tan grande como Madrid es sorprendente.
Si los cigarillos chocolates incitan a los niños a fumar no lo sé, pero es curioso que una sociedad se preocupa por este tema y otra no y esta diferencia no está presente solamente en el tema del tobaco, sino también en cuanto al sexo, el alcohol, la desnudez, etc. En todos estes temas los españoles son más relajados que los estadounidenses y este me parece una paradoja en cuanto a la presencia fuerte de la Iglesia Católica y las normas rígidas impuestas por el régimen franquista en la historia de España. No sé como explicarlo, pero tal vez tenga que ver con lo que dijo El Anciano en su comentario sobre mi artículo anterior: los españoles en general podrían creer que lo prohibido incita a una reacción contraria.
El sábado vi algo que en Estados Unidos nunca prodría ver. Estaba con la familia de la Abuela en cuya casa vivo y la nieta, Palomita, una niña de cinco años, tenía una cajetilla de cigarillos chocolates. Este me chocó porque en EEUU una cajetilla de cigarillos chocolates para niños sería muy malvista porque parece promover el uso de tabaco entre jóvenes, pero aqui no le importa a nadie.
Una noche estaba mirando el partido de fútbol del Real Madrid y me impresionó el entusiasmo y el orgullo que tienen los Madrileños por su equipo. Pero, cuando pregunté a mi amigo español cuántos jugadores del equipo eran madrileños y cuántos eran extranjeros, me respondí que la gran parte son extranjeros importados. Por eso me pregunto, "Que tiene que ver Real Madrid con los madrileños si los jugadores, en su mayoría, no son madrileños?" La gente en el estadio y mirando el partido en sus casas o en bars obviamente sienten una conexión con el equipo porque gritan, lloran, bailan, y dan puñetazos con los acontecimientos buenos y malos del partido. Pero yo no puedo entenderlo porque la gente no conocen a los jugadores personalmente. ¡Los jugadores no son de su barrio, ni su ciudad, ni, en muchos casos, su país! Los jugadores no se preocupan de la vida diaria de los madrileños y solamente lleven los colores del real Madrid porque son pagados por hacerlo. Es un negocio puro y nada más y la única cosa que Real Madrid comparte con la ciudad es el nombre, por casualidad. Podría ser el equipo de cualquier otra ciudad. Como dice Juliet, "¿Qué hay en un apellido?" Nada.
He descubierto un nuevo fenómeno en mi viaje por Madrid. Yo lo podría llamar el "euro-mullet," una variación del mullet norteamericano(el estilo de pelo corto adelante pero largo atrás). Como dicen los estadounidenses, es "negocio adelante, fiesta atrás." Lo que más me impresiona es que acá, el mullet no parece un estilo de mal gusto o de la clase baja, como es en los EEUU, sino un estilo revolucionario y de moda.
Para continuar
El barrio de Lavapiés tiene mucha caracter debida a su mezcla de distintas gentes que inmigraron allí, en su mayoría, para conseguir trabajo. Vienen de África, Asia, el cercano este y América Latina. Si uno quiere comer cualquier tipo de comida exótica, probablemente Lavapiés tiene el restaurante. Se dicen que la plaza allí es muy linda, pero debido a las obras no se la pueden ver muy bien.